43.800 euros por echar pintura lavable en las sedes del PP y el PSOE en una acción climática.
Luis, Piru, Carlos, Elena y Carmela nos piden ayuda. En activistasclimaticas.org está toda la información.
Barcelona volvió a dejar la imagen de siempre: ultras protegidos, antifascistas golpeados. Defender el odio, golpear la democracia.
La pregunta es sencilla: ¿por qué se permite la apología del franquismo, el fascismo o el nazismo cuando la Ley de Memoria Democrática lo prohíbe expresamente?
Nos dijeron que la extrema derecha era nueva. Que había nacido en internet. Que era cosa de algoritmos, memes y adolescentes enfadados.
Mentira.
La batalla cultural no empezó ayer. Y por eso hay que entenderla bien para poder ganarla.
Reportaje completo: buff.ly/BI5PaBx
Mientras Trump celebraba su 80 cumpleaños convirtiendo la Casa Blanca en un episodio perdido de Idiocracia, Robert De Niro hizo algo casi revolucionario en EEUU: decir la verdad sin pedir permiso.
Un discurso directo a la mandíbula del trumpismo.
Todavía queda dignidad.
Belfast, Glasgow y Derry han respondido al racismo en la calle.
Miles de antifascistas frente a quienes atacan a familias migrantes y luego necesitan escolta policial.
Esa es la gran mentira ultra: parecen más porque gritan más.
No son más.
Y no pasarán.
La extrema derecha quiere imponer su diccionario: llamar “sentido común” al odio y “radicalidad” a defender derechos.
¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL? Nuevo #ReportajeSR
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