Nació en 1822 y se formó con su padre, un pintor sansimoniano que creía firmemente en la educación igualitaria. Rosa no pintaba de memoria. Obsesionada con la anatomía animal, con 14 años ya copiaba en el Louvre y hacía apuntes del natural en la campiña francesa.
Para pintar su obra maestra, El mercado de caballos (1852), tuvo que meterse en ferias de ganado de París. Un ambiente masculino, rudo y hostil. Para trabajar cómoda y evitar el acoso constante, solicitó formalmente a la policía un "permiso de travestismo" para poder usar pantalones.
Aquella ley prohibía los pantalones a las mujeres. Rosa consiguió el permiso por razones de salud y trabajo. Ahora, lo de llevar el pelo corto y fumar puros como un carretero en público lo hacía por su cuenta y riesgo, sin pedirle permiso a nadie. Una Riot Grrrl del XIX.
Por si fuera poca ruptura de convencionalismos, Rosa vivió su homosexualidad libremente. Primero con Nathalie Micas y, tras su muerte, con Elizabeth Klumpke.
Dijo “En cuanto a machos se refiere, a mí solo me interesan los toros que pinto”.
Gran hilo sobre Katsushika Oi que me recuerda mi humilde aportación al largometraje de anime "Miss Hokusai" de que narra su historia. La edición coleccionista incluye un documental de 2 horas sobre su producción, que subtitulé con placentero sufrimiento sacando los diálogos de oído: no había guion.
Fue tal su fama que se llegó a comercializar una muñeca con su nombre y su apariencia. Qué no hubiera conseguido Rosa Bonheur con los medios del S.XXI.
Hablemos de Rosa Bonheur. Una mujer que no necesita ser "rescatada" por la historia: en su época ya fue una celebridad mundial, millonaria y rebelde.
Finalmente, murió a los 77 años, tras una vida plena. Como nota final, por si quedaba duda de lo que le importaba la opinión de los demás; "Los epítetos de los imbéciles nunca me han molestado."
Dejo el enlace del artículo completo en substack hartasdelarte.substack.com/p/rosa-bonheur
Su género fue el animalista (animalière), infravalorado por el canon androcéntrico. Con 19 años ya comenzó a exponer y a los 30 se compró un castillo donde convivió con todo tipo de animales, su gran pasión junto a la pintura.
"Es tan buena que parece hecha por un hombre" dijeron algunos.
Hartas del Arte
Hartas del Arte
Hartas del Arte
Hartas del Arte
Luis Alis・ルイス
Hartas del Arte
Hartas del Arte
Hartas del Arte
Hartas del Arte
Seguro que conocéis esa pintura japonesa con una gran ola; quizás incluso recordéis a su autor, Hokusai. Sin embargo, es probable que desconozcáis la historia de su hija, Katsushika Oi. Se crio en el taller familiar, dominando la alquimia de las mezclas y preparando pigmentos.