El progreso de las sociedades siempre ha dependido de la capacidad humana para idear soluciones nuevas ante problemas persistentes, lo cual ha impulsado transformaciones profundas en cada etapa de la historia. Desde la imprenta hasta la computación cuántica, cada avance tecnológico ha transformado el modo en que las personas trabajan, se comunican y crean riqueza. En 2026, este proceso se acelera a un ritmo sin precedentes.