El caso del 'Parque Triste' de Puente de Vallecas que se convirtió en Arcoíris y acabó lleno de basura: "Es una vergüenza"
Vecinos denuncian el abandono y las diferencias con el proyecto original presentado al Ayuntamiento de Madrid de la recién remodelada parcela ubicada en la avenida Monte Igueldo, un espacio pensado para convertirse en un refugio climático para la infancia en uno de los puntos más calurosos del barrio de San Diego
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A la altura del número 71 de la avenida de Monte Igueldo, en Puente de Vallecas, se encuentra una de las parcelas más reconocibles del barrio de San Diego. Durante años, los niños de la zona la bautizaron como el Parque Triste. Su nombre respondía al estado en el que se encontraba, ya que, pese a estar destinado al juego infantil, apenas contaba con un tobogán y dos balancines en un espacio de poco más de 65 metros cuadrados. Sin árboles, sin fuente, sin sombra y junto a un solar abandonado que acumulaba basura y problemas de salubridad.
Las carencias que arrastraba el parque desde hacía años llevaron a vecinos, asociaciones y entidades sociales del barrio a impulsar una transformación radical del espacio. Con la ayuda de Esther Gómez, estudiante de la Universidad Politécnica de Madrid, elaboraron una propuesta para convertir el espacio en un refugio climático para la infancia y para el conjunto del vecindario, aprovechando las oportunidades que ofrecía el Plan de Desarrollo del Sur y del Este de Madrid (SURES), impulsado por el Ayuntamiento para reducir las desigualdades territoriales entre distritos.
La iniciativa, desarrollada por la estudiante en su Trabajo de Fin de Grado, acabó llegando al Ayuntamiento de Madrid. En septiembre de 2025, se aprobó en Junta de Gobierno una inversión de 5,3 millones de euros para varias actuaciones de regeneración ambiental, de los que alrededor de 250.000 euros se destinarían a la remodelación del conocido como Parque Triste. Para muchos vecinos suponía una victoria después de años reclamando mejoras en uno de los puntos más degradados y calurosos del barrio. Sin embargo, meses después, su alegría se ha visto empañada.
A día de hoy, el parque continúa sin inaugurarse. Las vallas siguen cerrando el acceso y, según denuncian los vecinos, el recinto acumula residuos y signos de abandono pese a que las obras finalizaron hace meses. “No se ha inaugurado todavía. Es una vergüenza”, lamenta Luis Sánchez, vocal de la Asociación Vecinal Kaskoviejo.
Sin zonas verdes ni juegos de agua
La sensación de frustración se ha incrementado porque, según denuncian desde la asociación, el resultado final poco tiene que ver con el proyecto que dio origen a la iniciativa. “Es uno de los puntos de calor más grandes del barrio. Han quitado metros de verde para poner cemento. Lo demás no se parece en nada, lo único que se ha mantenido es el sitio donde se ha puesto”, asegura el vocal.
El malestar no se limita al aspecto final del parque. Los vecinos critican también el desarrollo del proceso participativo que acompañó al proyecto. Según relata el portavoz vecinal, en noviembre mantuvieron una reunión con responsables municipales para conocer el estado de las obras. Allí, asegura, les comunicaron que la actuación estaba prácticamente terminada porque el objetivo era recepcionar la obra antes de finalizar el año.
“Los vecinos, junto a Save the Children, pidieron que los chavales eligieran los juegos que se iban a poner. Les dieron tres días para contestar. Se hizo el esfuerzo y se mandó la propuesta, pero no han recogido nada”, explica. La obra fue recepcionada el 31 de diciembre, según el relato vecinal, aunque el parque continúa cerrado y el deterioro es cada vez más visible. “Está lleno de basura”, denuncian desde la asociación.
Las críticas también alcanzan a la ejecución económica del proyecto. Los vecinos sostienen que la actuación que se ha llevado a cabo por parte del Ayuntamiento está muy lejos de justificar la inversión inicialmente anunciada. “De un presupuesto de 300.000 euros que se aprueba en 2024 para ejecutar en 2025 no se han gastado ni 100.000. Preguntamos a dónde había ido el dinero y los trabajadores de la obra nos dijeron que ni de coña se había llegado a esa cantidad, que si llega a 120.000 o 130.000 euros ya sería una exageración”, afirma Sánchez.
El representante vecinal recuerda además el momento en que, según su versión, se cuestionó el trabajo académico que sirvió de base para impulsar la actuación. “Tuvieron la desvergüenza de decirle a la chica que presentó el TFG que no había incluido la presupuestación en el proyecto. La chica salió llorando de aquella reunión. Estamos muy mosqueados”, relata.
Otro de los principales puntos de conflicto respecto al proyecto final gira en torno a los juegos acuáticos que formaban parte de la propuesta original para combatir las altas temperaturas del entorno. Luis recuerda que recientemente visitó la plaza de Daoíz y Velarde, en Retiro, después de escuchar unas declaraciones de Ángel Niño, concejal presidente de Puente de Vallecas, en las que ponía el proyecto del Parque Triste como ejemplo de participación vecinal.
“Nosotros pedimos también los chorritos de agua. Nos dijeron que no se podían poner porque no estaban homologados. Mientras tanto, nosotros aquí no solamente no tenemos chorritos, tampoco hay pérgolas, ni zonas verdes”, señala el portavoz vecinal. Mientras, el Ayuntamiento inaugura nebulizadores en Malasaña. La cuestión resulta especialmente sensible para los vecinos porque San Diego está considerado uno de los principales puntos de isla de calor del distrito, una circunstancia que precisamente motivó el diseño inicial del proyecto.
La parcela del número 71 de la avenida de Monte Igueldo durante las obras de remodelación del parque
Fuentes municipales explican a este periódico que el parque remodelado y ampliado continúa pendiente de recepción por parte de la Junta Municipal de Puente de Vallecas, motivo por el que todavía no puede ser utilizado por la ciudadanía. Mientras no se complete ese trámite, añaden, la conservación, limpieza y mantenimiento corresponden a la empresa constructora, que se encarga del seguimiento periódico de la zona.
Respecto al diseño, desde el Ayuntamiento reconocen el trabajo de la estudiante y las entidades vecinales, aunque señalan que algunas de las propuestas planteadas debían adaptarse a la normativa vigente. Según el Consistorio, el proyecto que se ha ejecutado cumple “en el mayor grado posible” con la propuesta presentada, aunque algunas actuaciones no pudieron llevarse a cabo. Entre ellas figura la instalación de juegos de agua, que finalmente se trasladaron a otra actuación cercana situada en la calle Puerto de Tarancón.
El Ayuntamiento rechaza además que se haya creado un espacio más duro o asfaltado. “No se ha hecho un parque asfaltado. Se ha adecuado y ampliado una zona infantil y de ejercicios para mayores, que antes era conocida como Parque Triste y que estaba completamente pavimentada, por otro espacio más amplio, accesible y disfrutable por los vecinos”, señalan las mismas fuentes municipales.
El proyecto que soñó un refugio climático para San Diego
La propuesta elaborada por Esther Gómez como Trabajo de Fin de Grado iba mucho más allá de una simple remodelación de un parque infantil. El objetivo era transformar uno de los principales puntos de calor de San Diego en un auténtico refugio climático.
El proyecto partía de un diagnóstico claro. El llamado Parque Triste apenas tenía 65 metros cuadrados, contaba únicamente con un tobogán y dos balancines y carecía de sombra, vegetación y espacios de estancia. Además, se proponía incorporar el solar abandonado colindante para ampliar la superficie disponible y crear un espacio verde de mayor tamaño.
Las demandas vecinales recogidas en talleres impulsados por Save the Children coincidían en varios puntos: más árboles, menos pavimento, más sombra, bancos para las familias y una ampliación de la zona de juegos. La propuesta planteaba dividir el ámbito en dos grandes espacios. Por un lado, una zona de estancia y descanso para todas las edades y, por otro, un nuevo parque infantil situado sobre el antiguo solar.
Propuesta de Esther Gómez para remodelar el parque
El diseño incluía abundante vegetación, pavimentos permeables, pérgolas cubiertas por plantas trepadoras y una red de sombras para combatir las altas temperaturas. También proponía juegos acuáticos, fuentes y sistemas de aporte de humedad capaces de reducir el estrés térmico durante los meses más calurosos.
La idea contemplaba incluso dos áreas de juego diferenciadas, una orientada al verano, con elementos de agua y sombra permanente, y otra diseñada para los meses más fríos, aprovechando la radiación solar. La vegetación debía convertirse en la protagonista de la plaza, aumentando el número de árboles en el barrio y contribuyendo a reducir el efecto isla de calor.
Sobre el papel, la intervención aspiraba a transformar uno de los puntos más cálidos de San Diego en un espacio verde capaz de ofrecer sombra, humedad y zonas de estancia para la infancia y sus familias. Sin embargo, quienes participaron en la elaboración de la propuesta consideran que la actuación finalmente ejecutada ha dejado fuera algunos de sus elementos más importantes.
De Parque Triste a Parque Arcoíris
La transformación del espacio también ha propiciado un cambio en su nombre. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid aprobó denominar Parque Arcoíris al área infantil de la avenida de Monte Igueldo, una decisión adoptada a partir de una propuesta impulsada por Save the Children y respaldada por el Pleno de Puente de Vallecas en noviembre de 2024.
Vecinos y estudiantes del barrio junto al concejal del distrito, Ángel Niño, durante la colocación de la placa del Parque Arcoíris
La elección fue el resultado de un proceso participativo desarrollado durante el curso 2023-2024 en colaboración con el proyecto comunitario Cuidamos Vallecas y la Asociación Vecinal Kaskoviejo. Un total de 210 niños de entre seis y doce años participaron en talleres organizados en distintos centros educativos del distrito, entre ellos los colegios Amós Acero, Jaime Balmes y San José, además del Centro de Recursos para la Infancia y la Adolescencia Puerto Rubio.
Cada centro seleccionó una propuesta finalista. Las opciones fueron Parque Arcoíris, Parque Esperanza, Parque Panda y ParqueKas. Posteriormente, todos los participantes votaron de forma conjunta y el nombre ganador fue Parque Arcoíris.
La denominación pretende reflejar valores como la diversidad, la convivencia y la inclusión. Según una nota de prensa emitida por el Ayuntamiento el pasado mes de abril, “supone un ejemplo de buenas prácticas en materia de participación ciudadana”, algo con lo que los vecinos no concuerdan después de todos los cambios que ha sufrido el proyecto. Para el representante vecinal, el parque solo será verdaderamente “arcoíris” cuando se parezca al espacio que los niños y las entidades del barrio soñaron para San Diego.