—Deja de refunfuñar, si seguro que ve una paloma y se le pasan todos los males.
Agarró a su hermana del brazo y tiró de ella hacia la puerta que daba al jardín. Al abrirla, allí no estaba el jardín. Había un lugar distinto, nada parecido al continente y mucho menos Lumiere.
—No le he dicho +
𝐕𝐄𝐑𝐒𝐎
——¡Esquie!——hace soniditos con la boca para llamarlo y cogerlo en brazos. Rápidamente lo deja dentro y cierra la puerta. ——Lo siento, mon ami.
Ahora se gira a mirar a Verso de brazos cruzados.
——Dame una buenísima explicación para haber encerrado a nuestro gato. Ahora.
M A E L L E.
—Ven, pero no dejes salir al gato.
Esquie ya los estaba siguiendo. Esquie II, claro, Esquie I seguía en su cueva del continente.
𝐕𝐄𝐑𝐒𝐎
——¿En el jardín? ¿Qué ha pasado ahora?
M A E L L E.
No, no, en garde, no. ¿Tú has visto la movida que hay en el jardín?