Durante 200 años, Colombia fue tierra de Robin Hood al revés: ricos robándole al pobre.
Terratenientes, narcos y políticos ladrones se quedaron con la tierra.
Hoy nace otro Robin Hood: uno que le devuelve la tierra robada a los campesinos.
Abelardo de la Espriella:
Antes era ateo. Ahora no.
Antes explotaba gatos. Ahora no.
Antes salía con Mario Iguarán. Ahora no.
Antes odiaba la changua. Ahora no.
Antes aborrecía a Bogotá. Ahora no.
Antes tiraba gatos de las alturas. Ahora no.
Antes detestaba el fútbol. Ahora no.
Si usted cree que puede vivir sin agua, vote por Abelardo.
Con agua se hace un sancocho; con petróleo, no.
Buenos días.
La camiseta de la Selección
no es de derecha ni de izquierda,
ni de fachos ni de mamertos.
No es del tigre,
ni del jaguar,
ni del águila imperial
La camiseta de Colombia
es de la paloma de la paz.
¡Vamos Colombia!
Vale la pena escuchar este análisis de un politólogo internacional sobre lo que se juega Colombia en las próximas elecciones presidenciales.
Infórmense, saquen sus propias conclusiones y compártanlo.
Colombiano en el exterior: tu voto también cuenta 🇨🇴
No lo dejes para después. La votación fuera del país será del 15 al 21 de junio. Revisa tu puesto, lleva tu cédula y participa.
La democracia también se defiende desde lejos.
Esa intro, que parece película filmada en la India, esconde una verdad reveladora: en Colombia no hay tigres.
Hay hipopótamos narcos, lagartos, sapos, ratas y políticos por montones.
Ese “tigre” que ves en la calle debe ser de TEMU: falso, barato y de mala calidad.
Hay dos clases de personas: las personas buenas y las personas de mierda.
Para cambiar este país necesitamos millones de las primeras y cada vez menos de las segundas.
El candidato de Uribe, Abelardo de la Espriella, y su fórmula vicepresidencial nariz de urraca parecen querer ponerle las botas al revés al medio ambiente: que Colombia camine hacia atrás, directo al extractivismo, la motosierra y el miedo.
Bienvenidos al paramilitarismo 2.0
Dos capítulos. Dos amigos sin escrúpulos. Un país entregado al petróleo.
En este documental filmado en Colombia, el Filipichín y el Ñatas se apoderan de los páramos para llenarse los bolsillos de sangre y dólares.
Véanlo antes de que se acabe el agua.