Si gente hay de sobra, el problema es que no todos van a ser blanquitos como a él le gusta.
Eso también lo decían, sí. Y yo flipaba. Vi una exposición sobre las mujeres solteras (les fadrines, en la Diputación de Valencia creo que hay vídeos) y es desolador comprobar cómo “una de las hijas” era consagrada desde el nacimiento al cuidado. He conocido casos por referencias y es tremendo.
Mi abuela estuvo a punto de morir por una fiebre reumática a los 15 y eso la condenó a ser la futura cuidadora de su madre. La convenció de que salir, trabajar, tener hijos, todo era una condena de muerte para ella. Hasta que se enamoró y se fugó de casa con 36 años para casarse. Tuvo tanta mala
suerte que no solo tuvo que cuidar igualmente a su madre, sino que mi abuelo quedó paralitico con 42 años y también tuvo que encargarse de el. La pobre mujer era una amargada, con los años me di cuenta de que estaba justificado.
Se escribe «92 horas de trabajo» pero se pronuncia «cocaína».