Bueno, bueno, la generación de cristal. Mi intención era cabrear al sector más viejuno, y lo he conseguido. Ahora me siento incluso más joven. He rejuvenecido. Los 40 ya no me dan tanto miedo como tú, que estas en el patio de mi casa con una antorcha, esperando que salga (¡lárgate ya, das miedo!).
¡Gracias, majísima!
Si me dices que los tuyos no duelen, entonces debo confiar en ti. Pero si me llegan y resultan ser una decepción, me tienes que devolver el dinero. Gracias!
Ya lo he dicho por ahí, es mejor ignorar esta línea temporal y hacer como que aún no hemos pasado de los 30. Donde todo era mejor, pero no en el sentido de la frase que usan los fachas. Estábamos menos estresados. Los 40 ya nos llegarán, y sufriremos por ello. De momento, seguimos en el 2006.
¡Muchas gracias!
A mí al contrario, cuando estuve a punto de llegar a los 30 sí que lo pasé mal. Ese es el límite de dejar de ser un chaval y convertirte en algo intermedio: algo se muere dentro de ti cuando el bono joven te dice adiós con la manita. Y gracias, intentaré no agobiarme (al menos no mucho).
Muchas gracias!
Muchas gracias, Elías!
Gracias!
Este disco ha envejecido estupendamente, siempre pruebo algún equipo nuevo con él porque lo tiene todo, literal. Las minicadenas viejas, si se cuidan bien, duran más que nosotros. Sanyo hacía muy buenas cosas, y mejores anuncios con el Constantino Romero (mírate alguno por YouTube, molan demasiado).