El último episodio se va a la mierda totalmente con el sinsentido de los alters, pero es muy cierta una cosa: cinematográfica y literariamente, da mucho juego; por eso ha triunfado tanto la idea psicoanalítica de la identidad [fracturada]. Pero es sólo eso: literatura, ficción.
Viendo todo el porno inspiracional que está saliendo de la PAU —y lleva pasando años, quizá desde siempre—, ¿cómo pretendemos que los chavales no estén rotos* desde el instituto? Hemos generado el contexto perfecto para ello. Menudo sistema de puta mierda les hemos fabricado.
Todos los días, me pregunto explícitamente 𝑞𝑢𝑖𝑒́𝑛 quiero 𝑠𝑒𝑟; que, básicamente, se traduce en cómo quiero comportarme [ante las diferentes circunstancias y en los diferentes contextos que me atraviesan]. Y me respondo, y me autodirijo hacia ese "yo". Me construyo.
Me representa. 🥲
El arte de tener sueños que te hacen polvo emocionalmente y que esa afectación no se quede contigo cuando despiertas. 🙃
Cada vez que me comporto de una forma que no cuadra con la forma en que *he decidido* que quiero comportarme, con la persona que *he decidido* que quiero 𝑠𝑒𝑟, cojo el malestar que me produce esa disonancia y lo utilizo para movilizar un cambio: me moldeo, me construyo.
And most of the so-called philosophy is just poetry and literature.
Y este es el aprendizaje más valioso. Que somos arcilla, proyecto, proceso, desarrollo. Siempre. Y que nuestra propia consciencia de nosotras mismas es un elemento contextual de control. Que nuestra agencia se expande por el lenguaje. Que lo único permanente es el cambio.