Leningrad Cowboys Go America es la comedia más pura de Aki Kaurismaki. No hay trasfondo d otro tipo, ni juega a su manera con ningún género. Es solo comedia (y música). Oscila entre el disparate surrealista y el humor más básico y en general funciona bien pese a q acaba siendo bastante reiterativa.
XMen: La decisión final tiene el material dramático más potente de toda la trilogía gracias a la tragedia de Jean Grey, pero Brett Ratner no termina de exprimir todo su potencial. Se queda un peldaño por debajo de X2 tanto en puesta en escena como en impacto. Entretenida, sí, definitiva, no tanto.
En Bird a Andrea Arnold se le va la mano envolviendo en poesía y belleza las imágenes del clásico drama social inglés en los márgenes para, luego, cuando realmente se debiera volver poético (algo que se ve venir desde q aparece Franz Rogowski) lo haga con una torpeza q lo desequilibra completamente.
Puede q el problema esté en una fotografía tirando a gris q no ofrece casi ninguna imagen perdurable. No sé. Agradecer, en cambio, el trabajo de un John Williams nada exhibicionista q enriquece muchísimo el precioso tramo final. Súper emocionante la retransmisión de la presentadora de las noticias.
Después d ver El Día De La Declaración elijo creer. Solo Spielberg es capaz de conseguir esto. Con su humanismo cálido, su capacidad para sortear los jardines narrativos en los que se mete y por sacar lo mejor de Blunt/O’Connor. Solo le falta, muy importante, la maravilla visual q aquí se le escapa.
Veo Disclosure Day, he empezado a ver Hacks y he firmado el contrato indefinido.
No está mal el día.
Vamos a ver qué tal está esto.
En Las vidas de Sing Sing de Greg Kwedar logra construir una película carcelaria reconocible sin recurrir a los tópicos que definen el género. La capacidad transformadora del teatro y un Colman Domingo inspiradísimo dotan de esperanza a una historia que emociona sin caer en el sentimentalismo fácil.
Reflejos de un ojo dorado, d John Huston, es una fascinante exploración de los deseos reprimidos. La elegante dirección y un reparto soberbio sostienen una atmósfera turbia. El excesivo protagonismo del personaje menos interesante, Taylor, y un exceso d contención dramática le restan algo de fuerza.