Tener a Gaudí ya te da una ventaja difícil de igualar, pero en el pique que seguro que había entre Madrid y Barcelona por ser el mejor anfitrión papal el baño que le ha dado el espectacular despliegue en la Sagrada Familia al espectáculo ñoño y lamentable del Bernabéu ha sido épico.
Aún en shock por el Knicks - San Antonio de ayer, el mejor partido que recuerdo en muchos años, qué barbaridad.