Jamás un Mundial de fútbol se había parecido tanto a los JJOO de 1936.
No encuentro calificación para quienes, cobrando salarios bajos, sin acceso a una vivienda digna y ahogados por alquileres imposibles, siguen votando a esta hija de fruta. Esta loca convierte sus problemas en su negocio mientras presume de libertad. Incomprensible.
Son esclavos y no se enteran.