Nunca le pasó información a mi madre y jamás le dijo que había decidido pedirme la emancipación en cuanto cumpliese los 16 y que me iba a ir a la otra punta del país.
Entendió por qué cambiaba tanto de psicólogo.
A veces me acuerdo de la primera cita con mi último psicólogo que tuve en la adolescencia.
Me presenté diciendo "hablamos de lo que quieras, menos de mi madre. Siempre que hablo de mi madre tengo que cambiar de psicólogo y yo he tomado una decisión que no voy a cambiar".
Nunca pude darle las gracias