Jihoon ha perdido uno de sus guantes —o, más bien, ha tenido que tirarlo por culpa de una pelea—. Luce un corte en la palma de la mano, mientras el dorso muestra el kanji 罪.
Allá donde va, aún caen gotas carmesí. En su camino se cruza con @rghtgxard.bsky.social.
¿Estará en su territorio?
— Tiene buena pinta. —Aparece detrás del chico, mirada fija en el carmín descendiendo por hábil.
Sin trabajo por hacer, sin nadie a quien incordiar; noches así solo significaban una cosa: aburrimiento.
— Menuda mierda. —se quejó por lo bajo el carnicero, abriéndose paso entre la oscuridad de las calles. Con suerte, quizás encontraba con que terminar bien el día.
Silente escrutaría al desconocido de arriba a abajo, taimada sonrisa decorando facciones.
— ¿Por qué hablas así? —inquirió, exhalando una leve risa que de buena no tenía nada.
Era peculiar. Su pelo, sus ojos, todo en el distaba a ser algo que vería en otro sitio: y eso le gustaba.
— Eres raro de cojones. No está mal. —al decirlo, se agachó, cercenando distancias.