Queridos detractores, ustedes siempre intuyeron algo pérfido en mí. Aquí tienen la ansiada prueba: me nombran «Bruja de honor» en Trasmoz. Mientras la gente decente como vds. duerme bien arropadita, vuelo a lomos de libros, vivo en conversación con los difuntos y escucho con mis ojos a los muertos.