«Las apariencias nos engañan y nos encantan; el prestigio, como su nombre indica, ama a los prestidigitadores. Desde tiempos de Nerón, una y otra vez, numerosas sociedades se han entregado, seducidas y convencidas, a fatuos arrogantes».
elpais.com/opinion/2026...
@elpais.com
La mejor manera de impedir que los narcisistas tomen el poder es abordar las amenazas que inquietan a los ciudadanos