—Pues ya sabes.
Se apoyó contra la encimera con la calma de alguien que ha sobrevivido a demasiadas cosas como para tomarse en serio el mundo.
—Te espero luego para una ronda de conversaciones súper estúpidas. De esas que empiezan hablando de estrategia táctica y terminan +
A ver, él es como Peter Griffin, el padre de una familia disfuncional cuyos componentes son sus hijos, es decir, Lucky y Katie.
Han evolucionado de héroes a simples candidatos a gustarle al perro. Por cierto, es único y exclusivamente suyo.
—Creo que tu estado actual pide a gritos: pizza, cerveza y un tal Lucky como pieza añadida. ¿Esta noche te viene bien?
Jorn no es más que un pobre diablo sin hogar al que no podía dejar en la calle.
—No soy psicólogo, pero reconozco un colapso cuando me miro al espejo. Llevo aplicando terapia de supervivencia emocional desde principios de los 80.
discutiendo si el topping de piña puede considerarse una personalidad.