La inmensa mayoría de la juventud popular vive como anestesiada, porque, aunque consciente del problema de la vivienda, la precariedad en el trabajo, etc., no lo es, de una manera clara, concreta, de los enormes, gigantescos, colosales, existenciales problemas, a los que le tocará enfrentarse el resto de su vida; o lo hace como si se tratase de una película de ciencia-ficción, confusa, que, en el fondo, no va con ellos y de alguna manera podrá esquivar (como te libras de un mal sueño), o como una fatalidad, para la cual no debe prepararse pues es inútil hacerlo.