«Bienvenidos los mensajeros de la paz». Así recibía del diario del Partido Comunista de Checoslovaquia, Rudé právo, el 21 de junio de 1983 a los asistentes a la Asamblea Mundial por la Paz y la Vida (Světové shromáždění za mír a život), que se prolongó en Praga desde ese día hasta el 26.