Trump ha tardado cinco meses en romper con la palabra de no meter a EE UU en otra guerra. Su cambio de decisión dispara la tensión en Oriente Próximo y en un tablero mundial que se desliza hacia un escenario peligrosamente parecido al de una guerra global
La decisión de atacar del presidente de Estados Unidos, que se comprometió a no meter a su país en otra guerra, agita Oriente Próximo y desliza al mundo hacia un escenario de guerra global