Gaudí estaba ya dedicado en cuerpo y alma a la Sagrada Família, el templo debía crecer y mostrar su magnanimidad antes de que se lo comiese el Eixample. Los entierros en la cripta eran una lucrativa fuente de financiación, pero el consistorio no lo vio nada claro
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El consistorio abrió un debate público en 1916, después de que la junta constructora del templo solicitó que la cripta y las capillas pudiesen acoger restos de difuntos piadosos para sufragar las obra...