A Erdoğan, el cacique de Turquía, ya no le está gustando como caza la perrina con las movidas del terrorismo sionazi de Israel.
El perrito faldero de Putin denuncia que los ataques del no-país genocida sionista están poniendo en riesgo la soberanía turca, y pide que alguien llame a alguien, o algo.