La ultraderecha se normaliza en bromas, memes y silencios en grupos de WhatsApp. Poner límites en estas situaciones es cuidar las normas mínimas de convivencia.
"La pregunta que nos debemos hacer es qué sociedad queremos construir para que la promesa de la ultraderecha deje de parecer una salida", reflexiona el docente e investigador Rubén García.