Juraría que ha visto desde su barco… nah, es imposible. ¿O tal vez no?
Dice Gibbs que si es aquí donde hay que abastecerse”.
Mierda. Ha pensado. Van a asustar a la…
Su cabeza se ha girado hacia sus hombres.
— Sí, aquí. Aquí. ¿Pero cuántas veces he de explicarlo?
He tenido que darle la espalda a aquel ser, muy a su pesar.
El corazón se le está acelerando de tal forma que hasta duele.
Son similares. Son similares. Son similares.
Se ha repetido internamente unas seis veces que debe de calmarse, que debe de actuar en consecuencia. Pero la vida se abre paso y por la cubierta del barco se oyen hombres: “Capitana >
Mano, levemente y esta vez ha cerrado y abierto la palma. Se está fijando en si sus manos son similares.
Está fascinada.
Y ver similitudes implicaba, sentirse menos sola en un mundo donde “parecía ser única”.
La mujer de cabellos azules se ha erguido en cuanto ha visto la melena blanca aparecer en el agua.
No, no le fallaba la vista.
Alzó su mano para saludar, sus manos parecían tener una membrana entre los dedos, y sus uñas acababan en punta.
Por alguna razón veía similitudes con el ser del agua. >
¡No! ¡Joder!
Se ha inclinado en la baranda para poder seguir a aquel ser, con la mirada, con lo que fuera, por La Santa Providencia, no podía marcharse así.
Al ver emerger de nuevo aquella melena, como ha alzado la mano imitándola.
Ha sonreído momentáneamente.
Ha alzado de nuevo la>
No un barco cualquiera, el Crystal Storm, las historias cuentan que había sido hundido por cierto capitán que fondea cerca de Waterdeep.
La mujer de cabellos azules, se ha apoyado en la baranda de la proa del barco. Está segura que ha visto algo… o no, pero… pero y si sí.
Está apoyada en la baranda del barco mirando a la inmensidad del mar, hay algo que ronda su cabeza.