El amor es como la música,
me devuelve con las manos vacías, con el
tiempo que se enciende de golpe
fuera del paraíso.
Conozco una isla, mis recuerdos, y una
música futura, la promesa.
Y voy hacia la muerte que no existe, que se
llama horizonte en mi pecho.
Siempre la eternidad a destiempo.