No necesitamos una nueva revolución industrial, sino una revolución ecosocial. Lo verdaderamente revolucionario sería dejar de aplaudir y dar premios Nobel a quienes trabajan para anteponer el capital a las personas. Bienvenidos al tecnoproletariado.
elpais.com/economia/202...
El economista, premiado por la “destrucción creativa”, cree que al principio se eliminarán muchos puestos de trabajo para luego crear más