El sábado, un compañero de unos 20 y pocos, me trajo una pulsera de su viaje a Madrid a ver al Papa. Dice que está bendecida. Pues, bueno, ayer, el mismo compañero estaba contándole a otro compañero joven que el sábado por la noche se había ido de putas.
Puto hipócrita.
Por cierto, vendo pulsera.