"La situación es grave. Muchos días, las temperaturas sobrepasan los límites que marca la normativa vigente, que están pensados para adultos y no para niños y adolescentes", explica Mar Satorras, investigadora en sostenibilidad urbana
La evidencia científica sobre los efectos de las altas temperaturas en el aprendizaje y el desarrollo cognitivo de los menores no deja de acumularse, pero apenas existen datos ni planes de actuación para reducir el calor en las aulas.