La investigación por presunto enriquecimiento ilícito que involucra a Manuel Adorni ingresó en una nueva etapa luego de la presentación de su declaración jurada patrimonial ante la Oficina Anticorrupción. El fiscal Gerardo Pollicita estudia ahora la documentación para determinar si corresponde profundizar las medidas de prueba ya ordenadas. Hasta el momento, la causa se concentró en los movimientos financieros y la evolución patrimonial registrados desde que el jefe de Gabinete asumió funciones públicas, en este caso como vocero presidencial. Sin embargo, si las explicaciones brindadas por el funcionario remiten a operaciones o ingresos de años anteriores, la fiscalía podría ampliar el período bajo análisis. Fuentes judiciales señalaron que Pollicita ya cuenta con la parte pública de las declaraciones juradas tanto de Adorni como de su esposa, Bettina Angeletti. No obstante, todavía aguarda el envío de la información reservada, considerada clave para completar la evaluación patrimonial. El objetivo de los investigadores es contrastar los montos declarados, las fechas de adquisición de los bienes y el origen de los fondos informados. A partir de ese examen, el fiscal resolverá si existen elementos suficientes para extender el alcance de la investigación. Para esta tarea, la fiscalía trabaja junto con la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI), el organismo especializado del Ministerio Público Fiscal que asiste en causas vinculadas a delitos económicos y financieros. El pasado miércoles, Adorni presentó su declaración jurada correspondiente al ejercicio 2025, en la que informó un patrimonio cercano a los $945 millones. Durante una entrevista televisiva, explicó que gran parte del incremento de sus activos se originó en inversiones en criptomonedas realizadas con ahorros personales. Según relató, había invertido alrededor de USD 200.000 en Bitcoin y ganó otros USD 300.000. En la declaración de acceso público también consignó deudas, además de dos propiedades: una vivienda en el country Indio Cuá, valuada en más de $156 millones, y un departamento con cochera ubicado sobre la calle Miró, en Caballito, tasado en más de $255 millones.