— ¿Cuántos bistecs has pedido?
— Tres.
— ¿Y no te han preguntado cómo de grandes, ni para cuánta gente eran?
— No. Pero, ¿hay tres?
— Bueno. Sí.
elpais.com/gastronomia/...
Hace tiempo que me encuentro con tenderos rendidos a no ser más que el brazo mecánico que hace que el género y el dinero cambien de manos