Ayer fui con mi hijo adolescente a ver Una noche sin luna, y salió fascinado, del teatro y de la figura de Lorca.
Admirable lo que Juan Diego Botto es capaz de crear en cerca de dos horas. Qué tristeza tan grande, pero qué importante la memoria y trenzarla desde la belleza del buen arte.
Una noche sin luna es una pieza conmovedora y sorprendente que nos habla de Lorca desde una sensibilidad del siglo XXI, como si el propio Federico estuviera hoy aquí entre nosotros. Con esta obra, nos...