Mientras las organizaciones yakuza pierden miembros en Japón, bandas delictivas conocidas como 'tokuryū' (grupos fluctuantes de criminales anónimos) se están convirtiendo en un creciente problema social.
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El declive de los grupos designados como bōryokudan (sindicatos o grupos criminales) continúa. El número de sus miembros, que hace 20 años superaba los 40.000, se redujo a 9.400 a finales de 2025.