Hoy la Tierra tiene 15,000 satélites activos, 10,000 de Starlink, frente a los 2,000 de 2019. Su densidad en la órbita baja genera riesgos de colisión y Síndrome de Kessler, amenazando la astronomía y la capa de ozono con óxido de alúmina sin leyes internacionales que regulen este espacio.