Un humo que no es humo sino sueño
viste mi trebolar de sueño blanco
No queda un solo trébol que no tenga nieve sobre sus breves
verdes brazos.
Otra vez desde dentro blandas voces
me llaman a cerrar luces y labios
Ahora las oigo
las comprendo
Dicen:
duerme tu luz,
duerme tu luz.
Y apago.