—A mí me pasa a veces por los nervios y eso... Me alegro de que no sea nada.
Le dedicó una sonrisa.
—Soy Hermes, por cierto, encantado.
𝑯𝑬𝑹𝑴𝑬𝑺
¡Oh! Más o menos, tal vez fue el exceso de azúcar.
Gracias por preguntar, bonito.
—¿Te encuentras bien, chére...?
𝑯𝑬𝑹𝑴𝑬𝑺
𝒥𝑼𝑫𝑰𝑻𝑯.