Maravillándome de las vistas desde la orilla, pude sentir q la soledad del momento me pertenecía.
Era parte de un todo; la naturaleza se mostraba abierta a recoger mis dudas y desvelos.
Ahora, no buscaba respuestas, solo sentir la vida que asomaba en cada centímetro q abarcaba mi mirada.
Sonreía.