Ah, la discipula de Barbeloth y contendiente a quitarle el puesto de pobretón del siglo a Zhongli.
Ella no cree tenerlo tan grande como para ganar un premio cuando no participó en nada.
No. Es algo que no quiere ni necesita. Es tamaño normal, forma normal y firmeza normal. No es una goma para ser elástico.
Y le está dando un asco esa mirada ajena tanto que su expresión es un libro abierto.
–Ojalá los babosos desaparecieran de la faz de la tierra.
Realmente el animal habia estado calentito bajo el abrigo de la adeptus, pero tampoco dijo nada. Solo miró al mismo una vez reunido con los demás como modo de despedirse.
Si bien iba a irse en ese momento para no incomodar al resto y al onceavo, ante su ofrecimiento solamente >
movió su cabeza de lado a lado.
–No es necesario, la verdad. Es como si ves a un niño perdido en la ciudad, ¿quién no buscaría a sus padres?
𝓢𝐡𝐞𝐧𝐡𝐞.
Y ella que tiene un pingüinito más enano que el del grupo entre sus brazos porque se perdió a medio camino.
Va a alcanzarle porque a este paso el más pequeño se va a estampar contra la nieve por perseguirle.
–Bulto haces y desentonas. . .
El pingüino enano acaba de darle un picotazo al fatui por lo brusco del momento.
La albina meramente había ido a devolver a la cría, no le importaba lo que el más joven hiciera allí, no era de su incumbencia.