> Pero sí puede hacerse una idea de cómo son... Bueno. Los borrachos reincidentes en una taberna—.
𝐴𝐿𝐵𝐸𝐷𝑂.
—Albedo alza las cejas con curiosidad. Es observador por naturaleza, así que no le pasan desapercibidos los gestos, la comunicación, entre Diluc y Kaeya.
No la comprende, claro. No guarda ese tipo de cercanía con ellos. Desconoce, de hecho, los entresijos de aquella unión que une y los separa. >